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Priscila Celedón

Priscila Celedón

Análisis propositivo de la crisis del Covid-19 en Barranquilla

Un análisis propositivo e integral de la crisis del Covid-19 en Barranquilla. Contiene la razón de ser de esta carta abierta, el contexto de la crisis, la identificación y enumeración de los errores de la ciudadanía y de la Alcaldía que se considera causaron la emergencia actual, y recomendaciones para salir de la crisis y cambiar el rumbo con urgencia, tanto para la ciudadanía, los periodistas, y los representantes de la academia, el empresariado y los grupos sociales, como para el Alcalde y su equipo de trabajo.

Carta Abierta a nuestros conciudadanos barranquilleros y al Alcalde Jaime Pumarejo

“Cometer un error y no corregirlo, es otro error.” Confucio

El objetivo de esta carta y el contexto de nuestra crisis

Esta carta está dirigida a todos mis coterráneos y a nuestro Alcalde Jaime Pumarejo. Buena parte de los ciudadanos, el Alcalde y su equipo, hemos cometido errores importantes que hoy entregan sus primeros efectos en muertes y sufrimiento para toda la ciudad. Debemos con urgencia cambiar todos de rumbo para salir de esta primera crisis de la pandemia, y prepararnos para la crisis económica que ya empieza. Esta nota no solo se refiere a estos errores, que en su momento fueron expresados de manera privada a los dirigentes que creí podían incidir en el cambio de rumbo, sino que intenta presentar estos errores no como un mea culpa sino para conocerlos y así podamos avanzar en corregirlos, tomar acción para controlar la crisis y mejorar nuestro panorama actual.

No hay duda estamos enfrentando una amenaza hasta hace poco desconocida y por tanto, han sido muchos los organismos y dirigentes mundiales que han cometido errores, como el desprecio por la letalidad del virus en Italia o España, o la apuesta por la inmunidad de rebaño en Suecia, este último generó una diferencia de más de 4000 fallecidos con sus vecinos nórdicos, que sí tomaron medidas. Los países de América Latina son ahora el escenario de la crisis del Covid-19. En Europa fueron visibles los descuidos por eventos masivos, la carencia de medidas de protección y las cuarentenas tardías.  Las lecciones dolorosas de Europa permitieron en países como Colombia una gran alerta, cuarentenas y cierres de transporte y fronteras. Aunque hubo mensajes confusos, fue clara la necesidad de los gobiernos territoriales de prepararse con rapidez para enfrentarlo, y generar una comunicación clara a los ciudadanos, en cuanto a la peligrosidad y fácil contagio del virus. 

Mientras Europa comienza por fases a reactivar su vida económica y social luego de pasar el pico de la crisis, en Colombia se acrecienta, principalmente en nuestro departamento y su capital, Barranquilla. El gobierno colombiano en marzo tomó decisiones para mitigar la pandemia y prepararse para los momentos más difíciles que llegarían al país. Durante esa primera cuarentena, muchos territorios se prepararon para controlar los contagios, fortalecer sus sistemas de salud, garantizar una adecuada gestión social, generando estrategias de comunicación y pedagógicas para la bioseguridad, desarrollos tecnológicos para seguimiento y fortaleciendo sus equipos de trabajo. 

En cuanto a Barranquilla, las noticias en enero y febrero que llegaban de China y Europa sobre el Covid-19 fueron percibidas lejanas, en medio de pre-carnavales, carnavales y los preparativos finales de la Asamblea del BID. Mientras en Medellín estaban definiendo la estrategia de manejo del Covid-19, aquí insistíamos en que estábamos preparados para realizar con total seguridad la Asamblea del BID (marzo 4). Gracias a Dios la Junta Directiva en Washington la suspendió. 

En los primeros días de la cuarentena en Barranquilla, se sabía quienes estaban infectados y en qué condiciones estaban, sin embargo, se realizaron fiestas y varios contagiados se burlaron de controles y salieron a la calle. Con todo, buena parte de la ciudad se encerró de forma disciplinada. Para abril ya se evidenciaba el desorden, se realizó un sepelio masivo con evento carnavalero incluido, a solo dos cuadras de la sede de la Policía Nacional, y nadie lo detuvo.  Muchos mensajes en redes alertaban y pedían a las autoridades tomar medidas más fuertes para controlar la indisciplina que primaba en muchos barrios, pero no se logró.

Con el paso de los días, se hicieron evidentes nuestras condiciones socioeconómicas, y los requerimientos de alimentos y dinero en las poblaciones más vulnerables obligaron a salir a los que aún se mantenían encerrados. Con la dinámica de los ciudadanos fue migrando el virus de los primeros contagiados a otros territorios de la ciudad, extendiéndose hasta llegar a las cifras descontroladas que vivimos hoy. 

Es posible que la Alcaldía se haya preparado con insumos y camas de UCI, hoy bajo el decreto de alerta naranja sanitaria. Sin embargo, no solo la indisciplina ha generado el caos actual, existieron y existen por parte del Gobierno distrital errores importantes que han afectado el manejo de la pandemia, bajo la premisa que “es un problema de indisciplina de los ciudadanos”, trasladándose una responsabilidad compartida de gobierno y ciudadanos, solo a estos últimos. No consideramos sea positivo trasladar la responsabilidad de controlar el virus solamente a los ciudadanos. Sin duda las serias debilidades en cultura ciudadana y baja educación, hacen parte del problema, pero no es la razón única y fundamental. Notamos varias situaciones que han impedido una buena gestión de la crisis. Procedemos a citarlas con el deseo que aporten y apoyen el urgente cambio de rumbo que demanda la ciudad, para no seguir avanzando hacia un futuro de dolor, muertos y una economía muy difícil de recuperar, con mayor pobreza, hambre, informalidad e inseguridad.

Los errores de la ciudadanía

Si se comprenden los errores se pueden realizar cambios, de otra forma no, es decir, si se cree que hay un problema se puede resolver, si no, es imposible. Analicemos los errores de la ciudadanía:

  1. No considerar la peligrosidad del virus. Algunos pensaron que el clima nos favorecería y aquí no habría mayor problema.
  2. No hacer seguimiento de las noticias y situaciones que cuentan la situación a nivel local, nacional e internacional. 
  3. Creer que el virus puede atacar a otros pero no a ellos, o que todo es una conspiración.
  4. Usar mascarillas adecuadamente, pero no respetar el distanciamiento social de los dos metros que nos protegen, siguiendo el contacto físico que acostumbramos para conversar. O usar los tapabocas en las barbillas, quitárnoslos para tocarnos la cara, y otras formas fallidas.
  5. Resistirse a los obligatorios cambios de rutinas, y persistir en seguir las actividades cotidianas: jugar fútbol, dominó, encontrarse con amigos, conversar en terrazas y con los vecinos, etc.
  6. La policía ha funcionado más como comunidad que como autoridad, es hasta cierto punto comprensible pero no justificable, han tenido temor de contagiarse y llevar el contagio a sus familias. El contagio colectivo en el casino de la policía afectó mucho la moral de la fuerza pública. 
  7. Muchos periodistas oficialistas o cercanos al gobierno no han tomado una posición objetiva y firme que desde la investigación, seguimiento y análisis de datos como responsabilidad de su oficio,  aportaran con sus críticas constructivas a un mensaje reflexivo para las autoridades y ciudadanía, que generara un bloque conjunto de respuestas y de colectivo. Muchos se han cuidado más de no molestar a la dirigencia, que de apoyar a la ciudadanía. 
  8. Los dirigentes públicos y privados, así como la academia, también parecen cuidarse de no molestar a las autoridades, su acción se torna tímida y poco útil. No toman acción ni mueven iniciativas de cara a la ciudadanía, para que entre todos podamos controlar la situación a través de un trabajo multidimensional frente al virus. Puede ser por el rol de llanero solitario del Alcalde.
  9. Nos está ganando la batalla el egoísmo, la apatía, y la unanimidad de rebaño, es decir, creer que si decimos algo “políticamente incorrecto” saldremos mal librados de la contratación pública, aún de la privada o tendremos la desaprobación de la dirigencia. Así creemos que solo es válido criticar la indisciplina ciudadana, cuando nuestra responsabilidad personal, social y política la estamos evadiendo. Nuestro amor a Barranquilla no se puede limitar a mostrar nuestra cara cosmopolita al mundo, debe ir más allá, a las entrañas de nuestro desarrollo sostenido.

Los errores de la Alcaldía

Los errores de la Administración distrital, el Alcalde debe aceptarlos con gallardía y aprender de ellos rápidamente, para avanzar en el cambio de rumbo que todos urgimos y apoyaremos. Estos errores los señalo para aportar a esta catarsis que necesita la Administración Distrital y todos los ciudadanos, no para quedarnos allí, sino para avanzar en recuperar el rumbo del control del virus y el progreso.

Analicemos los errores de la Administración: 

1. La falta de una estrategia de ciudad para atender de forma integral la situación. Pareciera que no se consideró su necesidad, perdiéndose la anticipación requerida. 

2. El no haber activado el sistema distrital de gestión de riesgos, con sus instrumentos, protocolos y medidas, que le hubieran dado mayor agilidad y experiencia a la preparación ante esta amenaza.

3. Los problemas de comunicación del Alcalde y su equipo son relevantes. La comunicación ha sido confusa, incoherente y contra evidente. No es posible que el Alcalde salga en medio de las altas cifras de contagiados a informarnos que “las cosas van bien y estamos preparados. Hay una buena noticia…” Esta información contra evidente con las tendencias estadísticas, casi siempre en un formato que impide el diálogo y marca una comunicación unidireccional y limitada no genera confianza. Sin confianza no se acatan órdenes y se legitima la indisciplina. Su mensaje de alerta y gravedad de la situación nunca ha sido contundente. Hoy en el mundo se valora más que nunca, a los dirigentes que son honestos con su mensaje de crisis, que le manifiestan su preocupación al ciudadano y lo involucran en las soluciones.

4. Es dolorosa la falta de empatía del Alcalde y su equipo con la población. La empatía no es intentar hablar como los otros, es ponerse en sus zapatos, es comprender sus condiciones socioeconómicas y su cultura, y desde allí conectarse y buscar soluciones. Necesitamos un Alcalde que haga énfasis en su disposición para salvar vidas, que comparta el dolor de las familias barranquilleras, sus enfermos y fallecidos. El Alcalde no manifiesta dolor y le cuesta conectarse con la realidad.

5. Los alimentos entregados por la Alcaldía fueron insuficientes. No alcanzaban para 15 días, y menos si se tiene en cuenta, como debió ocurrir, que en las zonas vulnerables hay más de una familia por vivienda. Esta labor previa de gestión social no parece haberse adelantado.

6. Muchas de las entregas de alimentos y otros suministros fueron en filas de personas, aumentando los contagios y estimulando las conversaciones espontáneas de nuestra cultura. 

7. El equipo de trabajo del Alcalde se nota desarticulado, poco capacitado para responder a una situación de este tipo. Las crisis se enfrentan con los más experimentados, para eso son los expertos y equipos de gestión de riesgos. Algunos se notan asustados, otros, como el Secretario de Salud, cada vez que sale a informar se siente errático, sin fuerza y sin la dinámica que demanda un cargo como ese en un momento como este. Ante una crisis siempre hay que tener expertos, y si no se tienen se contratan y agregan al equipo para apoyar a los más jóvenes.

8. En Medellín, hoy modelo mundial por el manejo de la crisis, se generó una estrategia integral, con alta tecnología y un trabajo articulado con expertos en salud, gestión social y comunicaciones de crisis. Incluyó cercos epidemiológicos con 46 contactos aproximadamente y otras acciones. Mucho hay del Medellín Me Cuida, a la campaña tardía de Cuidarte depende de ti, que hoy parece convertirse en Soy Barranquilla, del Plan de Desarrollo, se diluye el mensaje con cada cambio aislado. Es decir, no se definió una Estrategia integral y tampoco una Estrategia de Comunicaciones. Sin confianza nadie cumple reglas y es imposible adelantar cercos epidemiológicos.

9. La cuarentena no cumplió su cometido de controlar la pandemia y reducir cifras, requiriendo intervenciones del gobierno nacional para “poner un poco de orden”. El Alcalde dice “que estamos en el minuto 85 de este partido” y ya falta poco para salir adelante. ¡Desafortunado símil para familiares de contagiados y fallecidos! No se ha cumplido el principio de precaución de la ley de riesgos 1523 de 2012 “Cuando exista la posibilidad de daños graves o irreversibles a las vidas, a los bienes y derechos de las personas, a las instituciones y a los ecosistemas como resultado de la materialización del riesgo en desastre, las autoridades y los particulares aplicarán el principio de precaución en virtud del cual la falta de certeza absoluta no será óbice para adoptar medidas encaminadas a prevenir, mitigar la situación de riesgo”. 

10. No se han seguido las directrices de organismos como el Banco Mundial, el BID, la Cepal y el FMI para reabrir la economía. El Alcalde no ha comunicado a la ciudadanía sobre qué criterios tomó la decisión de abrir casi totalmente la economía, una decisión temeraria para el momento de incremento de casos y fallecidos que estábamos viviendo. En el estudio del BID “Del confinamiento a la Reapertura” su coordinadora Carmen Sages, Jefe de la División de Mercados Laborales, dice “La salida del confinamiento por el coronavirus será la decisión política más trascendente de los gobiernos en estas semanas. Una salida apresurada puede aumentar el sufrimiento, los fallecidos y aplazar la recuperación económica.” 

11. La falta de comprensión del contexto de Barranquilla para tomar decisiones acertadas: Nuestra ciudad ha dado pasos enormes en la reducción de la pobreza, pero todavía tiene un 20% de su población por debajo de la línea de pobreza, más de un 50% de trabajadores informales (que requieren trabajar por días, para su sustento y el de su familia) y un importante hacinamiento en zonas vulnerables, donde habitan más de 1 familia por vivienda, lo que impide el distanciamiento social. Sin perjuicio del impacto de la migración venezolana. 

12.Cuando no se cree que hay un problema o que éste no está bajo nuestro control, no se puede resolver el problema. Esto le ha pasado al Señor Alcalde. De hecho pensar que este virus “le va a dar a todos, unos primero que a otros y que no se puede controlar, solo se puede preparar la capacidad del sistema de salud, porque lo importante es que no le de a todos al mismo tiempo para que no colapse el sistema de salud”, ha sido un error enorme, por que se partió de que no se podía controlar. En otras ciudades, el objetivo fue controlar el virus, cuidar la vida de los ciudadanos y reactivar la economía de forma segura. Aquél concepto solo era cierto si no se tomaban medidas. 

A partir de lo anterior, el único interés es aportar ideas y recomendaciones desde mi conocimiento y experiencia, para que podamos recuperar el rumbo, la gobernabilidad y se vayan gradualmente controlando los contagios y reduciendo el número de fallecidos, tarea que hoy parece muy difícil. La economía solo se recuperará si se controla la pandemia y comienzan a bajar en forma sostenida el número de muertes y contagios. Para ello comprendemos urge un cambio de rumbo, pero no solo de la Administración Distrital sino de todos los barranquilleros. 

Recomendaciones para el Alcalde

  1. Se defina e implemente pronto un Programa integral dirigido a controlar la pandemia, que contenga por lo menos: a. Una estrategia de suministro de alimentos suficientes para las poblaciones menos favorecidas, adelantando los censos a que haya lugar, para que no solo llegue a los listados oficiales de población, sino a todos los que lo requieran en la ciudad. b. Definir y organizar albergues temporales para quienes habitan la calle y para aquellos contagiados que no requieran hospitalización pero por sus condiciones no puedan aislarse en sus casas, para este control se requiere un gran sistema de datos y una dinámica muy fuerte de contacto con los ciudadanos, por redes sociales y/o celulares. c. Ejercer la autoridad no solo con multas sino con medidas más fuertes que obliguen al cumplimiento. No hay tiempo para el diálogo persistente, es necesario tomar acción firme. d. Las cifras indican que hay gente muriendo sin llegar a UCI, es indispensable definir acciones específicas para llegar a los enfermos uno a uno y generar la confianza de manera que asistan a los hospitales como escenario para su mejoría y bienestar, hoy generan temor y simbolizan muerte. e. Establecer una relación más cercana y fluida con las EPS y consolidar una sola plataforma de control de la salud pública y privada -ya la alerta naranja lo acaba de hacer-, para que puedan ser rápidos en la atención de casos, y también en la toma de muestras, hoy demoran hasta 10 días para la toma.
  2. Adelantar un estricto control en carreteras, ya que mucha gente está regresando al Caribe desde Bogotá donde se estimula su regreso justificándolo en la carencia de empleo y futuro incierto en la capital. Este regreso se hace, sin toma de muestra en origen ni protocolos. 
  3. Otro control urgente es el de los pacientes que vienen remitidos de otras zonas del Caribe. Hay que conocer a detalle y controlar el estatus de Barranquilla como centro regional de salud.
  4. Urge una Estrategia de Comunicaciones que le diga al barranquillero que la Alcaldía busca proteger su vida. No podemos poner en los ciudadanos el control de la crisis, hay que convocarlos a una acción conjunta. Se sugiere contraten un experto en comunicación de crisis. 
  5. Creación o Fortalecimiento de un Sistema de Monitoreo y seguimiento, que permita una toma de decisiones más acertada. Las cifras hoy no son coherentes, los datos de fallecidos demoran hasta 6 días para subirse al sistema nacional y no concuerdan las cifras locales con las nacionales.
  6. Consolidar un equipo de trabajo social experimentado en las zonas con mayor presencia de Covid-19, que adelante una labor sistemática y persistente allí. No sirven visitas esporádicas, ofrecimientos de obras y diálogos libres con indisciplinados que no lleven a resultados concretos. 
  7. Se requiere fortalecer el equipo de expertos en salud, si es necesario, contratar algunos de alto nivel que estén por fuera de la ciudad, y por tanto no puedan ser influenciados por la dinámica local. Se demanda conocimiento, experiencia, liderazgo, firmeza y don de mando.
  8. Hay que fortalecer también el Equipo de gestión de crisis, con expertos, no se puede atender la crisis con gente sin experiencia. Para ello se necesita activar el Sistema distrital de Gestión de Riesgos y se sigan los protocolos pertinentes. Los que han manejado otras crisis y saben el comportamiento de las poblaciones y el manejo de multitudes son claves para esta labor. 
  9. Si no se ponen metas, los equipos de trabajo no podrán tener logros y compartirlos para estimular el éxito. Estas metas claras deben contener las acciones requeridas en cada caso. El cambio permanente en las decisiones, genera confusión, impide cumplimiento y estimula indisciplina. Sin perjuicio, de los ajustes que demanda una crisis de este tipo.
  10. Empatía solidaria con autoridad firme. Urge construir un acercamiento empático con la ciudadanía, a partir de allí se puede asumir una autoridad firme con las diferentes instituciones que deben participar en el control de la situación. Porque si no, se va a ampliar el choque entre el norte y el sur de la ciudad como parece ya estar ocurriendo. 
  11. Establecer un acompañamiento cercano con el BID, el Banco Mundial y otros organismos que hoy apoyan las salidas de la crisis. Generar una diplomacia para la crisis. Así se contará con información actualizada, apoyos de expertos y acompañamiento en la reactivación oportuna y sostenida de la economía. 
  12. Es posible sea necesario aumentar el pie de fuerza para hacer cumplir las medidas de aislamiento y dinámica social y económica. No ha sido fácil con la policía local que también teme el contagio. Es necesario convocar al Ejército. Esto último solo se puede hacer si se entregan suficientes alimentos y apoyos a la población vulnerable. 
  13. Y la más importante, cerrar los centros comerciales nuevamente, al igual que controlar los vendedores informales, que se desplazan por la ciudad, muchos sin protección alguna, para que sus medidas no estén vacías de realidad, no pierdan el sentido y no se genere indisciplina. No se pueden tomar más decisiones temerarias llevadas por presiones irreflexivas e individuales. 

Las recomendaciones para los barranquilleros son:

  1. Es hora de construir el capital social que solo se muestra en carnavales. Por tanto, revisemos cada uno qué puede aportar para mejorar la crisis, con tu familia, tu vecino, tus amigos, tu edificio, tu barrio, tu comuna, tu ciudad. Que sean acciones concretas, desde llamadas, mensajes, ayuda para cuidarse, insumos, alimentos, aportes desde redes sociales al cuidado personal y colectivo.
  2. Hoy todos debemos mostrarnos disponibles y en acción, es ahora cuando sabremos de verdad si somos o no solidarios, si el egoísmo, el desprecio y la indisciplina nos ha robado lo mejor de lo que somos, si el orgullo de ser barranquilleros solidarios y amables es cosa del pasado.
  3. Compartamos en redes sociales cómo apoyamos a nuestros conciudadanos, cómo reducimos la indisciplina, cómo nos incorporamos y expandimos con el equipo de la Alcaldía para mejorar la situación, cómo nos volvemos informantes de alto valor para reducir contagios y ayudar.
  4. La academia, la empresa y los medios de comunicación deben en un trabajo conjunto definir una estrategia que sí sea imparable, para la protección de la vida y la reducción de contagios.
  5. Es hora que hagan campañas los medios de comunicación y laboren las 24 horas en aras de reducir los contagios y aportar detalles claves para mejorar la situación de enfermos y gente en riesgo, como cuando se está ante una situación de desastre -así estamos- en la que las condiciones obligan a nuestro mayor esfuerzo.
  6. Los expertos en redes e influenciadores de Barranquilla pueden abrir un espacio en sus redes o crear una entre todos que convoque y muestre buenas prácticas para la reducción de los contagios y la atención urgente de las necesidades que demande la comunidad, ser multiplicadores de acciones positivas. 

Reitero de esta crisis solo podremos salir unidos, y eso significa aportando alimentos, acciones en mi casa, familia, vecindario, mi edificio y comunidad. Llamar a mis amigos y amigas, a mis compañeros de trabajo, decidir hoy qué hacer para reducir el contagio, para ayudar a las familias, es imperativo actuar y compartir nuestras acciones para estimular a más barranquilleros a sumarse a la acción solidaria.

Alcalde no pase a la historia como el Alcalde que no pudo responder adecuadamente ante la crisis y nos llevó de regreso a la Barranquilla deteriorada y sin esperanza de años atrás, llena de hambre y con pocas oportunidades. En esta hora, se diferencian los verdaderos líderes de los simples dirigentes. Quede en el lado correcto de la historia.

Por favor conciudadanos barranquilleros, es ahora cuando tenemos que ponernos la camiseta de Barranquilla, y hacer nuestro máximo esfuerzo para aportar y juntos salir de esta crisis, reduciendo los contagios, y con éstos los muertos y enfermos. Es el momento para que trabajando en forma conjunta con las autoridades podamos salir más temprano de la crisis sanitaria y reducir el tiempo de recuperación económica. De todos depende rescatar la ciudad. ¡Aumentemos los esfuerzos y multiplicaremos los buenos resultados! 

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