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Coaching Político

“Lo que distingue a un líder político de la imagen de un dirigente es el orden consecuente de partir del ‘ser político’ al ‘hacer político’, y no al revés. Distingue a los que manejan el poder de los que son manejados por el poder. En épocas de campañas políticas cada vez se hace más énfasis en el ‘hacer político’ respecto a la imagen que se quiere consolidar del candidato. En ese camino se organizan múltiples eventos dedicados al marketing político en los que se develan diversas formas de ganar las elecciones. Ahora bien, ganar implica un candidato, es decir: una persona que vive, siente, se enferma, sufre, se alegra, se enfurece y no tiene el don de la ubicuidad. Y es a esa persona a la que yo le dedico tiempo para conectarla con sus valores y con su esencia; a la que yo entreno tal como a un deportista de alta competición."

Priscila Celedón

Del ser político al hacer político

El dilema aquí propuesto del ‘ser o hacer’ siempre será aún más interesante que el “ser o no ser” de Shakespeare. En política –ante la urgente demanda de la acción– este principio de ser primero y hacer después queda relegado en el pensar o sentir de los dirigentes, líderes o candidatos. Y es precisamente desde el ‘ser’ desde donde históricamente se han tomado las mejores decisiones y es posible  comprometerse, superar miedos y vencer todo tipo de emociones negativas. 

Es mucho lo que el coaching aporta para mejorar el ejercicio del poder, pues permite que se trabaje en la construcción interna de líderes y dirigentes políticos. Por ello, y aunque muchos de los entrenados (coachees) mantienen en silencio este tipo de formación, tras el éxito que logran tanto en lo personal como en su gestión, deciden compartir su experiencia con la gente.

El manejo del poder público se asume asimilando la vida cotidiana, en todo lo que a relaciones familiares, laborales y sociales se refiere. Esta misma filosofía es de gran utilidad en el campo deportivo y en el de la alta competencia profesional.

En el coaching político se trabajan las diferencias entre la comunicación y el diálogo, con fundamento en la Programación Neurolingüística (PNL). En este proceso se identifican los talentos que un dirigente debe desarrollar en torno a la comunicación y a la realización de ejercicios claves para su carrera política.

Si quieres ser un buen político, prepárate para ser un líder transformador